5 Estrategias para dejar de fumar (que realmente funcionan)

Esto fue lo que pasó.

Un día iba camino a casa con mucha prisa. Más de lo normal. Las ganas de llegar daban la impresión de que tenía algo muy importante que hacer llegando, o que alguien me estaba esperando.

“Espero que Hugo no se la haya acabado” pensé en mis adentros.

Conforme iba subiendo las escaleras del edificio mi ansiedad por llegar también iba en aumento. Cuando por fin llegué fui rápidamente a la cocina a abrir el cajón de los cubiertos y ahí estaba: la cajetilla de cigarros.

Saqué uno, me acerqué a la ventana, y lo prendí. 

El efecto de la nicotina hizo efecto en mí y pronto esa ansiedad fue remplazada por ese sentimiento de relajación y tranquilidad que buscaba y que tanta prisa me causaba.

Fue ahí cuando me di cuenta.

“¿Qué estás haciendo, Tato?” Me pregunté mientras veía salir el humo de mi boca y las cenizas caer en el cenicero que tenía en la otra mano.

Mi relación personal con el cigarro comenzó hace casi diez años, cuando iba en la universidad y mis ganas de encajar con mi grupo de amigos fue más fuerte que toda la información y conocimiento que sabía acerca de los efectos de ese pequeño cilindro blanco en mi cuerpo.

Aunque siempre pensé que tenía bajo control mi consumo de cigarro, hoy me doy cuenta que no fue así. Al principio sólo fumaba cuando salía a algún bar o antro, y seguía lo que yo llamo “la fórmula TRA-CI”: Me termino un trago, me fumo un cigarro. Me acabo otro trago y antes de servirme de nuevo me fumo otro cigarro. Y así durante toda la noche.

Después el cigarro empezó a acompañarme a la universidad. Y muy temprano.

Cuando llegaba a la clase de las 7 am lo primero que hacía a veces era comprarme un café expreso y un cigarro. “Es lo único que me hace despertar” decía.

Aún cuando trabajaba en una oficina solía salirme con la secretaria particular del jefe para fumarme un cigarrillo -y de paso enterarme de los chismes de la oficina.

Pero la temporada en la que más fumé fue en Bali.

Sí. Así como lo lees.

Aunque nuestra idea de ir a ese paraíso exótico era mejorar nuestras vidas y empezar nuevos proyectos (este blog nació gracias a ese viaje) y lo logramos en cierto grado, la verdad es que llegamos a fumar una cajetilla diaria — 2 cuando salíamos al bar de la playa.

Y era tanta la pena y el sentimiento de culpa que tenía por hacerlo que nunca subí una foto o video fumando. Si alguien quería tomarme una foto escondía el cigarro detrás de mi espalda o lo alejaba del cuadro de la cámara.

¿Cómo alguien que promueve estilos de vida saludables podría fumar? 

¿No que mucho desarrollo personal?

¿No estás siendo muy incongruente?

Eso y más era lo que yo me decía a mi mismo para reprocharme, para horas después olvidarlo y fumar una cigarro más.

Cuando Hugo y yo nos mudamos habíamos decidido aprovechar ese cambio de vida para por fin dejar de fumar, pero tampoco funcionó. Es más, mi adicción empeoró y empecé a fumar más (ya no tenía a quién rendirle cuentas, ¿cierto?).

Hasta que un mes después, estando en la ventana con ese cigarro en la mano y el cenicero en la otra, tomé la decisión.

Ese sería el último cigarro que fumaría en mi vida.

Un segundo después de que la última bocanada de humo salió de mi boca fui a buscar a Hugo y le dije:

“Ya voy a dejar de fumar. Este es el último que me fumo.”

A lo que él me contestó: “Esta bien. Yo también lo dejaré. Tenía tiempo pensándolo y esto no nos hace nada bien.”

Fue ahí que me di cuenta que realmente era el momento. De acuerdo al cuadrante de personalidad de hábitos yo soy de una personalidad Complaciente, lo que quiere decir que es más fácil que modifique un hábito si tengo a quién rendirle cuentas o tengo un compañero de responsabilidad que me ayude a lograrlo. Evidentemente esto no les funciona a todos, pero definitivamente a mí sí.

Hoy llevamos mas o menos 2 meses sin fumar, y digo más o menos porque no quise recordar ese día como una fecha importante porque era darle demasiado poder al cigarro. Y cuanto mas poder le des a algo más te controla.

¿Fue difícil? No realmente. Lo difícil es —como dice mi querida amiga Marichu— tomar la determinada determinación de hacerlo.

Si tú también quieres dejar de fumar (o cualquier otro hábito perjudicial para ti) te comparto cuáles fueron las 5 estrategias que yo ocupé para dejar de fumar:

1 – Tomar la determinada determinación de cambiar ese hábito.

Marichu es muy sabia, hazle caso. No es suficiente ser determinado por unos días, sólo la determinada determinación te llevará a cambiar eso que no te gusta de tu vida.

2 – Conseguir un compañero de responsabilidad

Recuerda, ¡esto no funciona para todos! Algunas personas deciden hacerlo solos, y está bien. Además, procura que si vas a conseguir un compañero de responsabilidad sea alguien que también quiera hacerlo, no obligues a nadie a cambiar algo que no quiere.

3 – Adelantarte a los posibles efectos de desintoxicación de tu cuerpo

Como ya había intentado dejar el cigarro meses atrás, sabía lo que podría ocurrir: ansiedad, aumento repentino del ritmo cardiaco, sudoración, mal humor, insomnio… pero eso solo dura unas cuantas semanas. Si investigas antes qué te puede pasar y cómo superar estos efectos es más fácil lograrlo.

4 – Decide por qué hábito lo vas a cambiar.

Un hábito no se elimina solo, tienes que suplirlo por otro. Si no agregas una nueva actividad que ocupe el tiempo que usabas para fumar, es muy probable que regreses al mal hábito.

En mi caso, decidí tomar clases de yoga en un lugar a una cuadra de mi casa.

5 – Ocupa herramientas que te ayuden a lograrlo.

Se vale hacer trampa. Hugo y yo empezamos a tomar este suplemento natural para reducir los efectos físicos de la ansiedad y compramos de estos aceites esenciales para relajarnos y tener un mejor estado de ánimo. Eso nos ayudó a pasar las primeras semanas (que son las mas difíciles) sin problema y sin tener esas ganas de querer fumar.

Hoy te puedo decir que me siento muy feliz de tener una vida libre del cigarro. Sin embargo, no me avergüenzo de los casi 10 años que lo hice. Fue parte de mi vida. Soy quien soy y fue parte de mi camino de aprendizaje.

Hoy decidí cambiar mi vida y eso es lo verdaderamente importante. Todos tomamos decisiones que tal vez no sean las mejores para nuestra vida, pero definitivamente esas decisiones son los mejores maestros para lograr mejorarla.

TE TOCA A TI

¿Qué es lo más difícil para ti de dejar de fumar? Y si nunca has fumado ¿qué estrategias usaste para eliminar un mal hábito que tenías? Cuéntame en los comentarios. Puede que tu consejo ayude a otra persona a dejar el cigarro de una vez por todas!

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