¿Te da miedo que la gente conozca tu pasado? Lee esto.

Las épocas decembrinas me encantan porque además de que pasas más tiempo de lo usual con la gente que amas, es un momento del año en el que también pasamos más tiempo con nosotros mismos, evaluando qué tan bien o mal nos fue en este año.

Uno siempre busca evolucionar año tras año, y aunque nosotros solitos nos damos cuenta, la verdad es que facebook también nos ayuda a darnos cuenta de eso.

Hace unos días estaba viendo Facebook y me mostró este recuerdo de hace 6 años:

Sí, eso lo escribí yo.

Al ver ese post me puse a pensar en todo lo que he crecido en los últimos 6 años. Y no me refiero a un crecimiento físico, sino a un crecimiento interno.

Hace 6 años mi vida era muy diferente a la que tengo el día de hoy.

A finales del 2012 estaba soltero, había terminado una relación con el que yo llamo “mi primer amor” y como seguro ya sabes, terminar esas relaciones no es nada fácil. Sobre todo cuando tu no la querías terminar. Así que hubo algunos meses después de eso que me dediqué a vivir la vida loca para tratar de ocultar el dolor que me inundaba por dentro.

También esa fue la época en la más salía de fiesta. Yo era de esos que se sentían pésimo si se quedaban en casa un viernes en la noche, así que procuraba tener siempre plan con algunos amigos para evitar quedarme a solas en mi habitación. Y creo que no hace falta decirlo, pero con la fiesta venían litros de alcohol, kilos de cigarros y muchísimos dolores de cabeza en la resaca la día siguiente.

Ese año fue en el que terminé la universidad y me enfrentaba ante el mundo laboral. Y la verdad no quería trabajar. Buscaba por todos lados la forma de retrasar el momento de perder mi vida y entregársela a alguien mas. De hecho mi plan A era titularme lo antes posible para seguirme con la maestría, no porque mi sueño fuera mi tener un posgrado, sino simplemente para no tener que trabajar y seguir siendo libre.

Y para ponerle la cereza al pastel tenía una total desconexión con mi parte espiritual. El simple hecho de escuchar la palabra “Dios” hacía que me recorriera una sensación de incomodidad por todo el cuerpo y un sentimiento de querer salir de la habitación donde estuviera en ese momento. No es de extrañarse que ese tiempo fue cuando más accidentes tuve, me enfermaba mucho y sentía que nada me era suficiente. Cuando no estás conectado con tu yo superior lo único que te sostiene es el ego, y el ego es un gran siervo pero un pésimo amo.

Si me conociste después del 2012 — hace menos de 6 años— estoy seguro que estarás pensando:

¿Neta eras así?

Sip. Y no me avergüenza.

Porque sin ese Tato no existiría el que vive y respira el día de hoy. Gracias a todos y cada uno de esos momentos puedo decir que hoy soy lo que soy, y hoy son tan míos como lo han sido siempre.

Escúchame bien. Jamás te avergüences de quien fuiste. Porque en ese momento hiciste lo que creías mejor para ti.

Así que la próxima vez que veas tus recuerdos de Facebook en lugar de decir “que osoooo, cómo pude escribir eso” piensa: “qué bueno que escribí eso porque era lo que pensaba en ese momento, pero ya no más. Hoy decido ser una persona diferente.”

Ninguno de nosotros es producto terminado. Todos estamos en constante crecimiento y evolución, y cada quién va a su ritmo. No te compares con el nivel de otros, porque créeme, vas a sufrir demasiado. Los tiempos de Dios son perfectos.

(Mira! Pude escribir Dios sin sentirme incómodo! Punto para el nuevo Tato.)

Deja de pensar que todas esas personas que sigues en Instagram empezaron su camino siendo tal y como son ahora. Que esa idea de de comparación no te detenga de comenzar con el tuyo.

No esperes a ser ultra fit para empezar tu negocio de salud.

No esperes a ser buenazo para escribir para comenzar tu blog.

No esperes a ser súper flexible para hacer yoga.

No esperes a vivir tus sueños para comenzar a trabajar por ellos.

Mucha gente cree que yo empecé mi aventura de emprendimiento siendo fitness, consciente de mi alimentación, sabiendo meditar, con dinero, educación financiera y habilidades para hablar en público.

Bullshit. Nada de eso es cierto.

Todos empezamos desde cero. Cero habilidades, cero experiencia, cero certidumbre de que nuestros planes van a funcionar.

¿Pero sabes qué si tenía? Unas ganas inmensas de mejorar mi vida, costara lo que costara, y una creencia inquebrantable en mi.

Recuerda: tú eres suficiente. Siempre lo has sido. Así que sal al mundo en este momento a gritarle eso que te has callado por tanto tiempo. Te lo debes.

TU TURNO

¿Qué diría tu Yo de hace 6 años si te viera el día de hoy? ¿Qué le sorprendería más de tu nueva vida? Cuéntame en los comentarios, en verdad me encantaría saber. Yo leo y contesto personalmente cada uno de los comentarios.

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Por tu Yo del pasado,