Mi abuela, dichos y abundancia.

Con motivo del día de los abuelos esta semana hablaremos de esos ángeles sobre la tierra llamados abuelas.

Como probablemente te sucedió a ti, yo también tengo a la mejor abuela del mundo. Y créeme, tengo razones para decirlo.

Gracias a Dios hoy tengo la fortuna de verla, abrazarla, decirle que la amo y mandarle notas de voz como esta por las mañanas:

Ella todos los días me manda hermosos memes de Piolines diciendo buenos días y frases motivadoras que leo todos y cada uno de ellos. ¿Por qué? Porque sé que algún día no estará aquí para mandármelos. 

Y no porque sea fatalista o algo por el estilo, simplemente porque sé que todo en esta vida es impermanente. Léase como que nada es para siempre. 

Y justo hoy me acordé de ella cuando un buen amigo que vino a visitarme de Pachuca platicaba conmigo acerca de esos patrones heredados de nuestra familia en cuanto al dinero. Y es que gran parte de mis creencias en cuanto al dinero y la abundancia son heredadas de mi abuela.

Con ella conviví prácticamente todos los días de mi infancia, y según los expertos es en la infancia cuando tus paradigmas en cuanto a prácticamente todo de la vida se instauran en tu cabeza, y vives con ellos el resto de tu vida (claro, a menos que hagas un trabajo personal para modificarlos). Dicen que a los 7 años tu ya estas 100% programado inconscientemente.

En mi caso personal, esa programación fue en cierta medida trabajo de mi abuela. De niño vivía prácticamente todo el día con ella y como cualquier otro niño le aprendí muchas cosas que aún el día de hoy conservo.

La primera y más importante es que sin quererlo, ella me programó para ser emprendedor y buscar mi libertad financiera. ¿Cómo? Ella, como muchas abuelas mexicanas, es un diccionario de dichos andando. Uno de los que más me decía, sobre todo cuando íbamos al centro comercial los viernes por la tarde y le pedía que me comprara un juguete, ropa o CDs (que regularmente lo que elegía estaba caro y casi nunca en oferta) era: 

“Ay mi vida, tu sí que naciste para rico”

Estoy seguro que escuché eso más de 100 veces en vida. Y probablemente me estoy quedando corto con esa cifra.

Así que sin ella saberlo (y yo en ese momento mucho menos) mi abuela creó una programación en mi sobre la riqueza. Porque como tal vez lo sepas, el cerebro no entiende de bromas. Todo lo que le digas lo toma como verdad, así que sólo necesitas escuchar el suficiente número de veces algo para que se vuelva un paradigma en tu cerebro.

El escuchar siempre que yo había nacido para ser rico logró contrarrestar todas las otras cosas que escuchaba en casa como “tu crees que me regalan el dinero” “no tengo dinero” y otras frases basadas en la escasez y la culpa.

Otra frase muy común de mi abuela es “Compra como rico y ahorrarás como pobre”, y durante mucho tiempo no entendía a que se refería exactamente. La suele usar cada vez que por querer ahorrarte unos cuantos pesos compras la versión barata de algo, y que al cabo de poco tiempo termina inservible y tienes que gastar dinero nuevamente en lo mismo, y si eres inteligente, ahora sí en la versión de calidad para que no te suceda lo mismo.

El invertir en cosas de calidad aunque no lo creas también trabaja en tu subconsciente diciéndole que te mereces lo mejor que puede existir sobre un producto/servicio en específico. En México muchas personas sufren de lo que yo llamo el Síndrome del No-Merecimiento.

Han escuchado tantas veces que no pueden tener algo que terminan por aceptar eso como una verdad absoluta en todos los aspectos. El creer que no te mereces algo no es otra cosa más que una baja autoestima y creencias heredadas basadas en la escasez.

Yo siempre he creído que me merezco lo mejor de todo lo que deseo.

La mejor escuela.
La mejor ropa.
La mejor pareja.
El mejor negocio.
El mejor departamento.
Los mejores muebles.

Y mi experiencia personal me ha demostrado que en la vida no tienes lo que mereces, sino lo que crees merecer. 

 

Pero sin lugar a dudas la mayor enseñanza de mi abuela en cuanto a la abundancia es que todo lo que das, recibes. Y muchas veces multiplicado. 

Mi abuela es de esas personas que está dispuesta a quitarse algo (lo que sea) para dártelo, sin pensarlo dos veces. Es definitivamente la persona más servicial y bondadosa que conozco, y estoy seguro que eso hace que el Universo le regrese de formas muy chistosas todo lo que ella hace por la gente.

Ella me cuenta que ha sido súper común a lo largo de su vida que se encuentre dinero tirado en la calle. Y no 100 pesos; ella se ha encontrado desde 500 hasta miles de pesos. 

Ha olvidado su cartera en múltiples ocasiones en el centro comercial y siempre se la han regresado a la puerta de su casa intacta; ni un peso más, ni un peso menos. 

Hoy estoy seguro que todo eso no es una casualidad, es una causalidad de su forma de pensar, y por ende, de su forma de manifestar cosas en su vida. 

Por eso ahora entiendo y agradezco todo lo que mi abuela me ha enseñado a lo largo de la vida. Y ojalá que algún día llegue a ser la mitad de lo hermosa persona que es ella.

Piensa en todas esas situaciones únicas que viviste con tus abuelos y cómo han afectado sin darte cuenta a tu vida el día de hoy. Está en ti mirar hacia atrás y ver cómo puedes sacarle jugo a las situaciones que se presentaron en el pasado. Tal vez no todas son buenas, pero definitivamente todas te dejan una lección. Todo depende de ti.

TU TURNO:

¿Qué creencias o paradigmas positivos aprendiste de tus abuelos? ¿Cómo lo has aplicado en tu vida para tener éxito? ¡Cuéntame en los comentarios!

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Gracias una vez más por leerme y por dejarme entrar a tu pantalla.

Por las abuelas,

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