Las 5 lecciones más grandes de mi primer año viviendo en pareja

Después de hacer lo que yo llamó mi “rutina mañanera”, me dispuse a sentarme frente a la computadora y escribir el blog de la semana sin saber realmente sobre qué escribiría hoy. En ese momento abrí Facebook y ahí estaba: lo primero que me apareció fue el recuerdo de que justamente hoy, hace un año, Hugo y yo nos fuimos a vivir juntos! 😱

Se siente tan lejano y tan cercano a la vez. Son tantos los aprendizajes que he tenido el último año que bien podría escribir un libro entero llamado “lo que no te dicen de tu primer año viviendo en pareja”. Y es que cuando se junta que nunca antes has vivido fuera de casa de tus padres con pasar al siguiente nivel en tu relación es casi como volver a nacer y ver cosas nuevas y diferentes todos-los-días.

¡Por eso hoy decidí compartirte las 5 lecciones más grandes de mi primer año viviendo en pareja! ¿Listo?

Lección 1: Te das cuenta de lo que realmente posees.

Cuando Hugo y yo decidimos mudarnos y me dispuse a “empacar” toda mi vida ¡me di cuenta que no tenía casi nada! Mi vida entera cupo en 4 cajas de cartón con libros, CDs y DVDs, y una sábana al puro estilo del Chavo del 8 con mi ropa.

La cama donde dormía no era mía, la computadora de escritorio que usaba no la había comprado yo, así que a mis 27 años todo mi patrimonio era ropa, libros y algunos CDs y DVDs. Fue ahí cuando me di cuenta: el estilo de vida cuando vives con tus padres NO es tu estilo de vida, es el de ellos.

Lección 2: Cuando no tienes nada, te tienes a ti.

Los días siguientes a la mudanza prácticamente nuestro departamento estaba vacío, sólo teníamos algunos utensilios de cocina que nuestras mamás nos habían “prestado” (siguen en nuestra casa) y el colchón individual de Hugo en el que dormíamos los dos.

Así fue el primer mes. Como no teníamos mesa hacíamos “picnic” sobre una colcha para comer, y si— ese colchón que está al fondo es dónde dormíamos. Y aunque parezca lo más incómodo ever (¿quién quisiera vivir así?) fueron unos días maravillosos llenos de felicidad y agradecimiento por el inicio de la nueva etapa de nuestra vida.

Con la ayuda de nuestra familia y amigos, poco a poco nuestro desolado departamento comenzó a tomar forma de “hogar, dulce hogar” las siguientes semanas. Pero créeme — fue en esos días que me di cuenta que cuando no tienes “nada”, lo único que tienes es a ti mismo. ¿Es eso suficiente para ti?

Lección 3: Vivir en pareja es conocerla realmente y re-conocerte a ti.

Alguien alguna vez me dijo: Antes de irte a vivir con tu pareja, imagina eso que tanto te molesta de él y multiplícalo por 100. Si crees poder con eso, adélante, hazlo.

Y tenía toda la razón.

Aunque Hugo y yo ya habíamos pasado periodos largos viviendo juntos —1 mes en India, 2 meses en Bali — no es lo mismo estar en un mood de viaje y vacación que en el día-a-día.

Pasar estos 365 días bajo el mismo techo con Hugo me ha hecho saber más de él y de sus locas manías, como mantener siempre la tapa del retrete cerrada (porque se va el dinero) o de no sentarse en la cama después de tenderla (¡Emmanuel, ya arrugaste el edredón!).

He aquí el secreto de la felicidad: mientras sus raros hábitos no vayan en contra de tus valores fundamentales, déjalo ser. Todos tenemos derecho a ser raros (¡incluyéndome!)

Ah. Y una última cosa. Eso de “no se vayan a dormir enojados”….

A veces pasa. Créeme.

Lección 4: Es hasta que te mudas que te das cuenta de todo lo que tus papás hicieron por ti.

Todos alguna vez le hemos dicho a nuestros padres más de una vez “gracias por todo lo que han hecho por mi”,pero no lo sientes realmente hasta que te sales de tu casa.

Es hasta ese momento que te das cuenta que el refri no se llena solo.
Es hasta ese momento que te das cuenta que te pueden cortar el internet si no lo pagas.
Es hasta ese momento que valoras sus mimos cuando estás enfermo.

Hay tantas cosas que día a día vivo y no puedo hacer otra cosa más que agradecerle a mi mamá por habérmelas dado tantos años sin que yo me diera cuenta.

Así que si estás leyendo esto (que estoy seguro que si): ¡Gracias por todo, mamita chula! 🥰

Lección 5: ¡Los trastes sucios se reproducen como gremlins!

OMG! ¿Qué onda con los trastes? Hasta el día de hoy todavía no sé de donde salen tantos. Los acabas de lavar, te das la vuelta ¡y ya hay más! 😨 No importa cuánto te esfuerces, ellos siempre encuentran la forma de aparecer de nuevo. He intentado todas las estrategias que me han recomendado para evitar que mi cocina no parezca atacada por un tornado cada vez que cocino, pero ninguna me ha funcionado. ¡Si tú ya descubriste el secreto compártemelo en los comentarios! Créeme, hasta hice esto y nada:

Oficialmente formo parte de la comunidad engañada por Disney.

Pero al final del día no importa cuantos trastes haya en tu cocina, cuántas manías raras tenga tu pareja, no hay nada mejor que “sentirse como en casa”. Porque si—todas esas cosas también son parte de la experiencia!

¿Te gustó lo que acabas de leer? Suscríbete a mi Lista VIP y recibe mi blog semanal directo a tu bandeja de entrada:

Tu turno —¿Cuáles han sido tus mayores lecciones de vivir en pareja? ¡Me encantará saberlas! Ve al final de esta página y déjamelas en los comentarios.

Por tu hogar, dulce hogar,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.