Intercambios, facebook y fiestas: mi historia de amor con Hugo

Hugo,

Aún recuerdo la primera vez que te vi.

Fue como una escena de una película hollywoodense para adolescentes — sí, de esas que a mi tanto me gustan y a ti… no tanto.

Era el primer día de clases, y yo estaba platicando con mis amigas sobre todo lo que habíamos hecho en las vacaciones de verano. Entre pláticas de viajes, amores y desamores, de pronto empezó el momento que todos estábamos esperando: la llegada de los alumnos de intercambio.

Uno tras otro, los extranjeros iban entrando a nuestro salón de clase.

El australiano.
La estadounidense.
El coreano.
La colombiana.

Y después entraste tú.

Fue como si el mundo se hubiera detenido por una milésima de segundo.

Entraste con un blazer y una playera por debajo, con tu portafolio en la mano y tu par de lentes  hipsters.

Fue amor a primera vista.

¿De dónde será él?– pensé.

¿Español? ¿Gringo?– me preguntaba, mientras veía como te acercabas poco a poco hacia el lugar donde yo estaba sentado.

Te sentaste a un lado de mi. Y entonces me hablaste.

Oye, ¿tienes una pluma? – me dijiste en voz baja acercándote a mi oreja.

OMG. ¡Me habló! – gritaba para mis adentros, sintiéndome Cady Heron cuando conoce a Aaron Samuels en Mean Girls.

Sólo llevaba una pluma, pero te la presté. Ya pedería los apuntes después.

A partir de ahí comencé a contar las veces que fuiste a clase — seis en todo el semestre, para ser exactos. Y aún así sacaste 10 en esa clase. Te amaba y te odiaba al mismo tiempo.

Días después, caminando entre los pasillos de la Facultad te vi a lo lejos, y me di cuenta que estabas platicando con un amigo mío. 

¡Es mi oportunidad para que me lo presente! -pensé emocionado.

Así que me acerqué, lo más casual que mis nervios lo permitían, y saludé a Omar, mi amigo.

Mira, te presento a Hugo – me dijo.

Mucho gusto, Emmanuel – dije, con una sonrisa más creepy que sexy.

Después de eso te despediste y te fuiste. Y yo hice lo que toda persona adulta y madura hace después de conocer oficialmente a su crush: saqué mi celular y te mandé solicitud de amistad en facebook.

Me aceptaste unos días después, pero no fue hasta algunos meses más tarde que tuvimos nuestra primera conversación con la que empezamos a escribir esta historia de amor.

Por supuesto que ni tú ni yo lo sabíamos en ese momento.

Lo único que yo sabía por mi stalkeo en Facebook es que no había rastro de que fueras gay, y eso sólo hacía más platónico ese amor que yo sentía.

Regla gay #1: No te enamores NUNCA de un hetero.

Llegado diciembre, y con eso el final del semestre, mi amiga Liliana me invitó a su fiesta de graduación. Era su último año de la universidad y quería que lo festejara con ella. En ese momento la fiesta y yo éramos uno mismo —evidentemente eso ya lo sabías—así que no dude ni un momento en decir que sí iría.

Ya en la fiesta, entre vestidos de graduación y trajes negros, te vi bailando en la pista de baile.

¿Qué hace mi crush de intercambio en esta fiesta? – le pregunté a mi amiga Eleonora, con la que estaba bailando en ese momento.

¿Quién? ¿Hugo Orozco? Jaja, él no es de intercambio, es de nuestra generación. Se fue un año a China y por eso tomó clases contigo. Y bueno, no te voy a decir cómo lo sé, pero tienes oportunidad con él.

¿QUÉEEEEEEEEE? – le grité sin querer directamente al oído.

Eleonora se río y después de darme esa enorme noticia, se fue con su familia.

Era ahora o nunca. Esa podría ser la última vez que estaría contigo en un mismo lugar y no iba a desperdiciarla.

No sé como, pero poco a poco me fui colando entre la gente hasta llegar a donde tú estabas.

De repente volteaste a verme, sonreíste y me dijiste: ¡Salud!

Después de bailar un rato, salimos de la pista y nos quedamos platicando por los elevadores.

Eras la persona más interesante, divertida e inocente que jamás había conocido —y lo sigues siendo para mí hoy, después de todos estos años.

Todavía recuerdo cómo platicamos por casi una hora en la graduación de Lili, que resultó ser también tu fiesta de graduación.

Y bueno, lo demás es historia.

Aún no puedo creer que esa persona de la que me enamoré en clase sea la misma con la que vivo el día de hoy y que está viendo Star Trek en la sala mientras escribo esto. ¡Oficialmente soy el ser humano más afortunado del mundo!

Gracias por todos y cada uno de los 2,190 días que hemos pasado juntos.

Gracias por elegirme como tu pareja, es el honor más grande que he tenido en mi vida.

Y gracias por existir. Si tú no fueras tú, yo no sería yo.

Feliz sexto aniversario.

Te ama con todo corazón,

Tu bae.


12 respuesta a “Intercambios, facebook y fiestas: mi historia de amor con Hugo”

  1. Wow… me dejaste sin palabras iba leyendo y me iba imaginando cada detalle, sus caras y lugares!!! Que bonito es el amor, me encantan y me enamoran al verlos, deseo que su amor perduré por la eternidad… los amo, los admiro y estoy orgullosa de ustedes!!! Por muchos días juntos!!!

  2. 😍😍😍😍😍
    Me encanta su historia.. sí está de película dominguera romántica gringa…
    Los amo!! Sigan siendo tan o más felices por el resto de la vida.. Que viva el amor!!

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