Cómo reconectar con tu lado espiritual (y por qué deberías hacerlo)

Cuando era niño tenía una relación muy especial con Dios. Tanto que el día que aprendí a leer lo primero que quise leerle a mi mamá fue una oración católica que ella aún conserva en su habitación que dice:

“Señor, que me falte todo menos tú.”

Pasaron los años y mi relación con Dios fue más esporádica. Podría echarle la culpa a un sin fin de cosas que sucedieron en su momento —el acoso sexual que sufrí en la escuela, el divorcio de mis padres, la muerte de mi papá — pero hoy sé que cualquier relación, incluida la de Dios, tiene que cuidarse y cultivarse cada día. De no ser así se marchitará pronto y algo nuevo reemplazará lo que una vez existió ahí.

No sé exactamente en qué momento sucedió, sólo sé que después de algunos años le di unfollow a Dios, el Universo, la Fuerza Creadora, o como tú le llames.

Y no sé si te ha pasado, pero llegó un momento en mi vida en que el simple hecho de escuchar la palabra “Dios” me causaba mucho conflicto. Mi cuerpo se sentía incómodo, apretaba los dientes y me erizaba como gato.

No es casualidad que esa época fue mi época más oscura, o como yo lo llamo ahora, era cuando “vibraba bajo”.

Lo que sucede cuando tienes un nivel de vibración bajo es que atraes cosas, personas y situaciones que vibran a ese mismo ritmo —recuerda, lo similar atrae a lo similar—así que atraía a personas tóxicas, me enfermaba demasiado y la relación con mi familia era pé-si-ma.

Imagínate cómo vibraba que un mismo día me asaltaron dos veces. Así es, DOS.

¿Coincidencia? No lo creo.

Pero como dice Un Curso De Milagros, no importa qué tan duro lo intentes, jamás podrás perder tu conexión espiritual. Puedes evitarla, ocultarla o ignorarla, pero nunca desaparecerá. Porque esa es nuestra verdadera esencia. Eso es lo que somos.

No somos seres físicos teniendo una experiencia espiritual, somos seres espirituales teniendo una experiencia física.

Fue por ese tiempo que comencé mi negocio de network marketing, en el que no sólo encontré un vehículo para mi independencia financiera, sino también para mi independencia espiritual.

¿Cómo así, Tato?

Después de un año de crecer mi negocio, salirme del mundo Godinez y comenzar a tener cierto nivel de reconocimiento dentro de la Compañía, me di cuenta que hacía falta algo.

No sabía por qué, pero no me sentía pleno.

“¿Por qué me siento así? Tengo todo lo que quería en este momento.” – pensaba.

Mi negocio va bien.
Mi relación con Hugo va bien.
Mi relación con mi familia va -sorprendentemente- bien.

¿Por qué no se siente como pensé que se sentiría estar aquí?

Fue ahí cuando una pequeña voz dentro de mi me dijo:

Te falta reconciliarte con Dios.

Así que después de mucho pensarlo, decidí volver a retomar mi vida espiritual.

Al principio no sabía por dónde empezar. Aunque vengo de una familia predominantemente católica, sabía que yo debía tomar un camino diferente en cuanto a mi forma de relacionarme con Dios.

Porque nadie puede decirte cómo debes o no debes desarrollar tu lado espiritual. Eso es algo tan único y especial que cada uno de nosotros tiene una forma distinta de hacerlo.

Y lo más maravilloso es que cuando tu pides algo con suficiente fuerza, el Universo te lo concede con gracia y de manera perfecta.

Recuerdo que unos días después de mi decisión de reencontrarme con mi yo espiritual pensé:

“Tengo muchas ganas de aprender sobre el budismo. La figura del Buda siempre me ha cautivado y quisiera saber más sobre su filosofía.”

Pum.

Minutos después entro a un centro comercial y en la primera librería me topo con un libro llamado “Inspiraciones budistas”.

¿Otra casualidad? Tampoco lo creo.

Decidí comprarlo inmediatamente y fue como reconocerme a través de sus páginas.

Yo siempre he pensado esto.
Wow! Yo también creo esto otro.
Si! Justo eso es lo que yo digo!

Todas esas frases cruzaban por mi cabeza mientras leía ese libro.

¿Qué si soy budista? No. Sigo predominantemente la filosofía budista, sí, pero no excluyo las enseñanzas de otros grandes maestros espirituales que han existido (como Jesús y muchos otros).

Tiempo después, gracias a una de mis mentoras, conocí mi segunda gran base espiritual: Un Curso de Milagros.

El Curso De Milagros es uno de los métodos de auto-desarrollo espiritual más poderosos que existen. El objetivo último del curso es ayudarte a dar el salto del miedo al amor, del impostor al ser, del mundo de la ilusión a nuestra realidad divina.

Lo increíble del Curso es que tienes 365 lecciones, para que leas una diaria, que puedes hacer solo o con un grupo de lectura. El año pasado hice un grupo de Milagros en el que nos veíamos cada fin de semana y hablábamos sobre las lecciones de esa semana. Fue poderoso y expansivo a la vez.

Así que si me preguntas que religión tengo yo te diría que soy Budista-Milagroso (aunque preferiría definirme como alguien espiritual, más que encasillarme en una religión como tal).

¿Y todo esto para qué, te preguntarás?

Simple. Porque el re-conectar con nuestra parte divina eleva nuestro nivel de vibración, y al elevarlo atraerás cosas a tu vida que vibren más alto, es decir, manifestarás una vida más feliz, una vida que realmente ames.

Si alguna vez te has sentido como yo alguna vez, que tienes todo lo que alguna vez quisiste pero no te sientas al 100, puede que sea momento de buscar esa re-conexión espiritual.

¿Que si sólo lo puedes hacer a través del budismo o del curso de milagros? No señor. Busca una filosofía o religión con la que TU conectes. Metete a google y haz tu research. Tú mismo sabrás cuando hayas encontrado el camino perfecto para ti (que estoy seguro que mientras lees esto ya sabes dentro de ti dónde debes buscar).

Pídelo.
Recuerda, el Universo te está escuchando.

TU TURNO.

¿Cuál es el mayor descubrimiento personal que acabas de tener? ¿Cuál sería una acción concreta en la que podrías poner en práctica ese descubrimiento hoy mismo? ¡Cuéntame en los comentarios!

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