Lo que aprendí de vivir 2 meses en Bali – Parte Dos

*Este blog se lo dedico a Karen, la hija de una querida amiga mía, que falleció en el terremoto del 19 de septiembre.

¡Hola de nuevo, amigos!

El día de hoy continuaremos con la segunda parte de lo que pude aprender mientras viví en Bali el año pasado. Si no has leído la primera parte puedes leerla aquí.

Aunque Bali fue un sueño planeado por Hugo y yo durante meses, los primeros días fueron de los mas raros, incómodos y tristes que he vivido en mi vida.

Nosotros llegamos a Kuta, nuestro primer destino, justamente hoy hace un año, en la madrugada del 19 de septiembre. Para los que me leen desde la Ciudad de México saben perfectamente qué sucedió ese día.

El 19 de septiembre del 2017 México se vio afectado por uno de los terremotos más fuertes y devastadores de los últimos treinta años. Hubo cientos de víctimas, muchos murieron y prácticamente todos los habitantes de las zonas afectadas sufrieron de alguna u otra manera.

Mientras eso sucedía, Hugo y yo recién habíamos llegado a Bali y estábamos dormidos después de las más de 25 horas de vuelo. Aún recuerdo la forma tan estresante e impactante con la que Hugo me despertó por la mañana diciéndome: “Emmanuel, hubo un temblor horrible en México, muchos edificios se cayeron y hay personas atrapadas: llámale a tu familia ahora!”

Que te despierten así es una de las peores sensaciones que he vivido. Y más al darme cuenta que no tenía forma de comunicarme con mi familia porque mi celular se había quedado sin batería y las entradas de luz son diferentes allá y no tenía un adaptador para mi cargador.

Pero yo sé que para nada, de ninguna manera, lo que yo sentí se puede comparar con lo que mi familia, amigos y todos los demás sintieron al vivir en carne propia ese temblor. Si a ti que me estás leyendo te tocó vivirlo quiero decirte que te honro, te respeto y doy gracias a Dios por tu vida y que te encuentres bien hoy.

Fue así como el viaje de ensueño empezó con sabor agridulce.

Después de hablar con mis seres queridos y saber que todos estaban bien (pude conseguir un adaptador en una tienda cercana) la verdad es que Hugo y yo no podíamos pasárnosla nada bien.

Ese sentimiento de culpabilidad de estar en una hermosa isla paradisíaca, y que además estaría ahí por dos largos meses, mientras muchas personas la estaban pasando muy, muy mal no se lo deseo a nadie. Y es que aunque conscientemente sabes que no es tu culpa, que tu no ocasionaste eso, inconscientemente tu lado empático hace que te sientas culpable de estar sano y salvo y no sufriendo.

Después de mucho pensar de qué manera podía ayudar estando a 16,000 km de distancia me dije a mi mismo: “Emmanuel, no es tu culpa. tu no sabrías que eso sucedería. Haz una donación a las instancias que creas que puedan ayudar a los afectados, mándales buenas vibras y bendiciones en tus meditaciones y confía en que todo tomará de nuevo su rumbo con gracia y de manera perfecta”. Y así lo hice.

Tuvieron que pasar casi 2 semanas para que me quitara ese sentimiento de culpa. Si me sigues en Instagram o Facebook te habrás dado cuenta que durante esas 2 primeras semanas no publiqué nada de mi viaje. En primer lugar por ese sentimiento del que te platico; y en segundo lugar por respeto a las personas que estaban tratando de recuperar lo que habían perdido.

Aun así, en la primera foto que subí a mis redes sociales después de mucho tiempo, un amigo me escribió: “Eres un ególatra y un frívolo. Cómo puedes subir eso después de todo lo que hemos pasado. Jamás lo creí de ti.” 

Me sentí fatal. ¿Realmente era un ególatra y un frívolo por hacerlo? Gracias a Dios muchos otros amigos también contestaron diciendo cosas como: “No le hagas caso. No es tu culpa. Pásala bien.”

Y sin querer, esa fue mi primera lección del viaje: siempre habrá personas que no quieren que seas feliz, no porque sientan envidia, sino simplemente porque no quieren que tu lo seas.

Después de eso todo fue mejorando. Pude disfrutar más mi viaje y mi vida allá. Lo que empezó como un viaje con sabor agridulce terminó siendo el más dulce de los postres que me ha dado la vida. Y es que la vida es así, con una variedad tan amplia de sabores tan distintos que vale la pena probar cada uno de ellos cuando se te presentan.

Por supuesto que hubo más retos, situaciones por superar y peleas a muerte con Hugo (#nocierto #sicierto) pero eso mis amigos, es otra historia.

Si quieres que se los cuente escríbeme en los comentarios y podemos hacer una tercera parte de esta serie de blogs acerca de Bali.

TE TOCA:

¿Alguna vez te has sentido culpable por ser feliz? ¿Cuál fue la razón? Cúentamelo en los comentarios! Recuerda que cada semana pasan muchas personas por aquí y tu testimonio puede ayudarle a alguno de ellos.

Y si aún no estás suscrito a mi Lista VIP puedes suscribirte aquí abajo. Recibirás mi blog semanal directo a tu inbox junto con algunos regalitos y promociones ocasionales. (Me tomo muy en serio la privacidad de tus datos personales, por eso NUNCA venderemos tus datos a terceros).

Con todo mi amor,

 

 

 


Lo más reciente en Instagram…

 

Mi abuela, dichos y abundancia.

Con motivo del día de los abuelos esta semana hablaremos de esos ángeles sobre la tierra llamados abuelas.

Como probablemente te sucedió a ti, yo también tengo a la mejor abuela del mundo. Y créeme, tengo razones para decirlo.

Gracias a Dios hoy tengo la fortuna de verla, abrazarla, decirle que la amo y mandarle notas de voz como esta por las mañanas:

Ella todos los días me manda hermosos memes de Piolines diciendo buenos días y frases motivadoras que leo todos y cada uno de ellos. ¿Por qué? Porque sé que algún día no estará aquí para mandármelos. 

Y no porque sea fatalista o algo por el estilo, simplemente porque sé que todo en esta vida es impermanente. Léase como que nada es para siempre. 

Y justo hoy me acordé de ella cuando un buen amigo que vino a visitarme de Pachuca platicaba conmigo acerca de esos patrones heredados de nuestra familia en cuanto al dinero. Y es que gran parte de mis creencias en cuanto al dinero y la abundancia son heredadas de mi abuela.

Con ella conviví prácticamente todos los días de mi infancia, y según los expertos es en la infancia cuando tus paradigmas en cuanto a prácticamente todo de la vida se instauran en tu cabeza, y vives con ellos el resto de tu vida (claro, a menos que hagas un trabajo personal para modificarlos). Dicen que a los 7 años tu ya estas 100% programado inconscientemente.

En mi caso personal, esa programación fue en cierta medida trabajo de mi abuela. De niño vivía prácticamente todo el día con ella y como cualquier otro niño le aprendí muchas cosas que aún el día de hoy conservo.

La primera y más importante es que sin quererlo, ella me programó para ser emprendedor y buscar mi libertad financiera. ¿Cómo? Ella, como muchas abuelas mexicanas, es un diccionario de dichos andando. Uno de los que más me decía, sobre todo cuando íbamos al centro comercial los viernes por la tarde y le pedía que me comprara un juguete, ropa o CDs (que regularmente lo que elegía estaba caro y casi nunca en oferta) era: 

“Ay mi vida, tu sí que naciste para rico”

Estoy seguro que escuché eso más de 100 veces en vida. Y probablemente me estoy quedando corto con esa cifra.

Así que sin ella saberlo (y yo en ese momento mucho menos) mi abuela creó una programación en mi sobre la riqueza. Porque como tal vez lo sepas, el cerebro no entiende de bromas. Todo lo que le digas lo toma como verdad, así que sólo necesitas escuchar el suficiente número de veces algo para que se vuelva un paradigma en tu cerebro.

El escuchar siempre que yo había nacido para ser rico logró contrarrestar todas las otras cosas que escuchaba en casa como “tu crees que me regalan el dinero” “no tengo dinero” y otras frases basadas en la escasez y la culpa.

Otra frase muy común de mi abuela es “Compra como rico y ahorrarás como pobre”, y durante mucho tiempo no entendía a que se refería exactamente. La suele usar cada vez que por querer ahorrarte unos cuantos pesos compras la versión barata de algo, y que al cabo de poco tiempo termina inservible y tienes que gastar dinero nuevamente en lo mismo, y si eres inteligente, ahora sí en la versión de calidad para que no te suceda lo mismo.

El invertir en cosas de calidad aunque no lo creas también trabaja en tu subconsciente diciéndole que te mereces lo mejor que puede existir sobre un producto/servicio en específico. En México muchas personas sufren de lo que yo llamo el Síndrome del No-Merecimiento.

Han escuchado tantas veces que no pueden tener algo que terminan por aceptar eso como una verdad absoluta en todos los aspectos. El creer que no te mereces algo no es otra cosa más que una baja autoestima y creencias heredadas basadas en la escasez.

Yo siempre he creído que me merezco lo mejor de todo lo que deseo.

La mejor escuela.
La mejor ropa.
La mejor pareja.
El mejor negocio.
El mejor departamento.
Los mejores muebles.

Y mi experiencia personal me ha demostrado que en la vida no tienes lo que mereces, sino lo que crees merecer. 

 

Pero sin lugar a dudas la mayor enseñanza de mi abuela en cuanto a la abundancia es que todo lo que das, recibes. Y muchas veces multiplicado. 

Mi abuela es de esas personas que está dispuesta a quitarse algo (lo que sea) para dártelo, sin pensarlo dos veces. Es definitivamente la persona más servicial y bondadosa que conozco, y estoy seguro que eso hace que el Universo le regrese de formas muy chistosas todo lo que ella hace por la gente.

Ella me cuenta que ha sido súper común a lo largo de su vida que se encuentre dinero tirado en la calle. Y no 100 pesos; ella se ha encontrado desde 500 hasta miles de pesos. 

Ha olvidado su cartera en múltiples ocasiones en el centro comercial y siempre se la han regresado a la puerta de su casa intacta; ni un peso más, ni un peso menos. 

Hoy estoy seguro que todo eso no es una casualidad, es una causalidad de su forma de pensar, y por ende, de su forma de manifestar cosas en su vida. 

Por eso ahora entiendo y agradezco todo lo que mi abuela me ha enseñado a lo largo de la vida. Y ojalá que algún día llegue a ser la mitad de lo hermosa persona que es ella.

Piensa en todas esas situaciones únicas que viviste con tus abuelos y cómo han afectado sin darte cuenta a tu vida el día de hoy. Está en ti mirar hacia atrás y ver cómo puedes sacarle jugo a las situaciones que se presentaron en el pasado. Tal vez no todas son buenas, pero definitivamente todas te dejan una lección. Todo depende de ti.

TU TURNO:

¿Qué creencias o paradigmas positivos aprendiste de tus abuelos? ¿Cómo lo has aplicado en tu vida para tener éxito? ¡Cuéntame en los comentarios!

Recuerda suscribirte aquí abajo si aún no lo has hecho. ¡Recibirás todos mis blogs directo a la puerta de tu correo electrónico! Además tendrás cositas que no comparto en ningún otro lugar.

Gracias una vez más por leerme y por dejarme entrar a tu pantalla.

Por las abuelas,

Cómo salir de tu zona de confort (¡rápido!)

¡Hola!

Es casi medianoche y éste probablemente será el último blog que escriba en la casa en la que he vivido los últimos 19 años. Hugo y yo nos iremos a vivir juntos en un par de días, y estoy 50% emocionado y 50% muerto de miedo.

Nunca antes he vivido fuera de casa (a menos que los dos meses que viví en Bali cuenten) así que toda esta experiencia de ser 100% responsable de mi vida realmente me freakea un poco.

Y eso es justamente la razón por la que decidí hacerlo.

¿Recuerdas lo que platicábamos la semana pasada sobre sentirnos estancados en la vida? Justo así me sentía hace unos meses en mi vida personal y en mi negocio.

Desde hace algún tiempo mi negocio entro en una especie de recesión en la que por más que intentaba salir adelante había algo que me detenía.

Intentaba de todo. Afirmaciones. Libros. Nuevas estrategias. Todo.

Y nada realmente funcionaba.

Fue hasta hace poco que supe cuál era la razón.

Y esa razón es que no tenía una razón. Un motivo urgente para crecer mi negocio y ganar más dinero.

Vivir en casa de mi mamá toda mi vida me ha dado hasta ahora la comodidad y tranquilidad que necesito, y realmente sin poner esfuerzo grande alguno.

Si tú ya eres una persona económicamente activa y vives con tu familia sabes a lo que me refiero.

Comida gratis en el refrigerador.
Ropa limpia y doblada como por arte de magia.
Mimos y apapachos cuando te enfermas.
Y todo el dinero que ganas completiiiito para ti.

¿Qué más puedes pedir en la vida?

¡Mucho! ¡Créeme!

El vivir así  por un largo tiempo no te hace bien, y yo soy prueba viviente de eso. Me di cuenta que gracias a la enorme zona de confort que yo mismo había creado alrededor de mi familia no hacía realmente el esfuerzo de trabajar más, y por ende, de ganar más dinero.

Me cuesta aceptarlo, pero es verdad.

Si tú estás en una situación similar hazte la siguiente pregunta: ¿Quién o quiénes son en tu vida los guardianes de tu zona de comodidad?

Piénsalo, porque si aún no tienes la vida de tus sueños es que alguien te está dando lo mínimo suficiente para que no te muevas de donde estás.

¿Y qué tiene de malo tener ese “apoyo”, te preguntarás? Que nunca sabrás de qué eres capaz realmente si siempre vives a expensas de otros.

Mi consejo personal es que no esperes a que la vida te arrebate a esas personas y te obligue a salir a moverte, es mejor que tú mismo tomes la iniciativa y te vuelvas el dueño de tu vida de una vez por todas.

Si tienes miedo, hazlo con miedo.
Si no tienes idea de cómo hacerlo, da el primero paso y pide ayuda.
Si aún no tienes todo resuelto, resuélvelo en el trayecto.
Créeme, nunca estarás 100% listo para dar el primer paso.

¿Cuál es tu siguiente meta? ¿Una casa nueva? ¿Un ascenso? ¿Tu propio negocio? Ahora ya sabes cómo lograrla. Identifica qué o quién es el guardián de tu zona de confort, dile adiós, y ya que no tengas forma de echarte para atrás, ve tras tu meta.

Para mi tener un nuevo hogar, y todo lo que independizarse conlleva, definitivamente está haciendo que me mueva, y me mueva rápido.

Recuerda, todo lo que no se mueve, se muere.

Todavía no puedo creer que ese sueño que teníamos Hugo y yo desde hace algún tiempo de empezar una vida juntos por fin empiece a materializarse. En verdad me siento muy feliz, agradecido y bendecido. Y definitivamente no estaría pasando si ambos no hubiéramos decidido movernos y salir de nuestra zona cómoda.

Hoy deseo de corazón que en estos días encuentres el valor para cambiar tu vida de tal forma que logres eso que siempre has querido pero has tenido miedo de buscar.

Sueña bonito. Se cumple.

 

 

 


SOLO PARA TI:

¿Quién o quiénes son en tu vida los guardianes de tu zona de comodidad? ¿Cuál sería un buen primer paso para salir de ahí? ¡Cuéntame en los comentarios! Leo personalmente cada uno de ellos : ) me encanta saber de ti.


¿Te gustó este artículo? Suscríbete a mi Lista VIP! Es la mejor manera de estar en contacto, además de que serás de los primeros en leer mi blog semanal directo desde la comodidad de tu correo electrónico. Puedes unirte aquí:

El lado negativo de alcanzar tus metas

¿Alguna vez te ha pasado que te esfuerzas mucho –muchísimo- por algo que realmente quieres, y finalmente logras obtenerlo? Estoy seguro que sí 🙂

Ahora, ¿alguna vez te ha pasado que después de lograrlo te duermes en tus laureles y pasa una eternidad antes de ponerte una nueva meta?

Aunque se nos ha inculcado desde chiquitos a ir tras nuestros sueños, nunca nadie nos dice lo peligroso que puede ser alcanzar nuestras más grandes metas. ¿Qué puede haber de peligroso en eso, te preguntarás? Como diría la famosa canción del grupo The Sacados: Más de lo que te imaginas.

Un amigo muy cercano estuvo durante algunos años persiguiendo una meta que él consideraba un hito realmente importante en su vida profesional. Soñaba noches enteras con eso, tenía en su fondo de pantalla del celular una foto que le recordaba su meta, y siempre platicaba con otras personas lo seguro que estaba de que algún día lo conseguiría.

Lo intentó una vez tras otra, y no lo conseguía. Fue hasta después de varios años de arduo trabajo que por fin, un día, lo logró.

Yo estaba súper feliz de ver a mi amigo realizado, feliz, pleno. Creo que no hay nada más hermoso que ver los sueños cumplidos de las personas que más amas en este mundo. Su cara irradiaba una emoción indescriptible.

Recuerdo haber festejado con él su gran logro, y cómo ambos sabíamos que tarde o temprano lo conseguiría

Pero el ensueño duro poco.

Tras haber conseguido aquello que más quería, las razones para que él siguiera trabajando habían desaparecido. Ya no le encontraba sentido a levantarse todos los días y hacer lo que debía hacer.

¿La razón? No encontró rápidamente otro sueño más grande del que agarrarse.

Nunca dejes que tus sueños sean más pequeños que tus capacidades. Aunque para él esa meta fue muy difícil de conseguir, estoy seguro que él es capaz de hacer cosas mucho más grandes. Pero lo importantes no es lo que nosotros creamos sobre las otras personas, sino qué es lo que nosotros creemos de nosotros mismos.

Y es que si no tienes algún sueño nuevo que perseguir, lo que construiste para alcanzar el que ya tienes en tus manos se habrá esfumado poco a poco. Por eso es de vital importancia que cuando logres una meta en tu vida la festejes, pero al día siguiente ya debes pensar cuál será tu siguiente objetivo.

Recuerda, todo lo que no se mueve, perece.

Muévete tan rápido como puedas de donde estás, porque siempre hay un nuevo lugar a dónde ir, un nuevo reto que alcanzar, un sueño nuevo que cumplir.

¿No tienes una razón “importante” para buscar una nueva meta? Déjame darte una idea: Tú.

Sí, tú. ¿Crees que no eres suficiente razón para darte una mejor vida? Yo creo que sí.

#TúEresSuficiente

Así que despierta de ese sueño profundo en el que estás, sacúdete la flojera y ve por ese sueño que tanto miedo tienes de salir a buscar.

Levántate. Sal. Búscalo. Búscalo a gritos. Corre si es necesario. Pero no te quedes sin un sueño, no te quedes sin una razón para ser mejor. No te quedes sin una razón para vivir. Deja eso para los que se rindieron antes de empezar, pero no tú, que ya vas a la mitad del camino.

Si no logras encontrar esa nueva meta personal todo lo que hayas hecho hasta ahora habrá sido tiempo perdido. ¿Realmente estás dispuesto a tirar a la basura todo ese esfuerzo, tiempo y dinero que le has invertido?

A veces no queremos soñar porque tenemos miedo de fracasar, pero no nos damos cuenta que si no soñamos ya habremos fracasado.

Sueña. Haz. Fracasa. Vuelve a hacer. Lógralo.

Repite esta fórmula las veces que sean necesarias y verás que pronto tendrás una vida que ni tú mismo te creerías capaz de vivir.

Haz de tu vida una historia digna de ser contada, escrita y vendida para hacerla película.

Tú eres suficiente, no lo olvides. Recuérdalo cada día de tu vida.

Con todo mi cariño,

 

 

 


SÓLO PARA TI:

¿Te ha sucedido una historia similar? ¿Cómo lograste salir adelante? ¡Cuéntanos en los comentarios! Cada semana vienen muchas personas a este lugar, y tu historia podría inspirar a que otros logren avanzar en su vida personal y profesional.

Por último, si no quieres perderte ninguno de mis blogs recuerda suscribirte a mi Lista VIP, a ellos son los primeros que les mando mi blog semanal junto con otros regalitos y promociones que no pongo en ningún otro lugar 🙂

P.D. Agrégame a Facebook, Instagram y Twitter ¡Ahí comparto otras cosas que también pueden ayudarte!

La verdadera razón de por qué no puedes tener todo en la vida

¡Hola!

¡Qué gusto volvernos a ver! No sabes cómo espero que lleguen los miércoles para poder verte por aquí y que platiquemos a solas tú y yo.

Tal vez el título de hoy te haya sonado un poco intenso. O tal vez ya pensabas esto y quieres saber mis razones de por qué yo también lo creo.

En la sociedad en la que vivimos nos han enseñado durante toda nuestra vida a quererlo todo. El trabajo perfecto. La casa de dos pisos con un jardín enorme en el Residencial. La camioneta del año. Las vacaciones a Disney o Europa. Los accesorios de Louis Vuitton o Ferragamo. Todo lo que nos haga sentir que realmente estamos siendo exitosos, pero más importante, que la gente pueda ver que la estamos rompiendo.

Y para lograr esto te ves envuelto en un torbellino de trabajo, estrés -y muchas veces- deudas innecesarias. Porque cumplir con ese checklist interminable no es nada fácil, y la mayoría de las veces imposible.

Muchos terminan frustrados, deprimidos o hasta apenados consigo mismos por no poder cumplir con las expectativas que nosotros mismos nos imponemos.

Y la verdad es que nunca vas a tenerlo todo en la vida. Nunca. Por más que te esfuerces, por más que lo intentes, por más que hagas y deshagas. La idea de tenerlo todo es el mito más grande de la sociedad moderna.

Así que a partir de hoy puedes decidir si dejar de cargar ese peso sobre tu espalda que tanto daño te está haciendo o dejarlo ahí, sobre ti, por quién saber cuánto tiempo más. Es momento de volver a conectar con quien realmente eres y volver a caminar derecho y con la frente en alto.

¿Quieres saber cuál es la buena noticia? Que aunque nunca lo tendrás todo en la vida, si puedes tener todo lo que realmente quieres en tu vida.

Olvida por un segundo esa lista de sueños predeterminados que no-sé-quién nos metió en la cabeza y siéntate contigo un día a solas y pregúntate:

¿Qué es lo que realmente quiero en mi vida?
¿Qué debo ser/hacer/tener antes de morir?

Y estoy seguro que con leer estas preguntas ahora mismo vinieron a tu cabeza algunas cosas ¡anótalas! No importa que tan raras, freaks o irreales parecen, recuerda que nosotros no elegimos nuestros sueños, ellos nos eligen a nosotros. Y es nuestra misión en esta vida que lleguen al plano de lo material.

Así sucedió conmigo.
Antes mis sueños eran los que mi familia, amigos y mis maestros me dijeron que debía de tener.

Tener una carrera universitaria.
Comprar mi primer auto.
Tener mi casa propia (con perro incluido)
Casarme y tener hijos.
Jubilarme y por fin tener tiempo para ser feliz.

¿Realmente esos son los sueños que tenías de niño? ¿Eso era lo que soñabas? No sé tú, pero yo nunca soñé con ninguna de estas cosas.

Yo soñaba con estar frente a un escenario frente a miles de personas. Quería dedicarme a crear juegos y programas de computadora para otros niños. Soñaba con conocer lugares extraños y exóticos donde hablaran otro idioma que yo no supiera pronunciar.

Y qué curiosa es la vida, todo eso es justamente lo que hago ahora (claro, con una perspectiva diferente de cuando tenía 6 años) pero no pudo haber sido posible si no me hubiera permitido quitar por un momento el modo automático en el que estaba y recordar qué es lo que de niño me hacía tener ganas de crecer y ser más grande.

Porque si tu vida no se parece a lo que soñabas de niño, algo estás haciendo mal.

Recuerda. Sí puedes tener todo lo que quieres en la vida. Solo te falta recordar qué era eso que tanto deseabas tener.

Una vez que lo hagas verás el mundo de manera distinta. Te darás cuenta que no es necesaria tanta ropa en el clóset, tanto dinero gastado en bares y antros, ni tantas horas con tu jefe.

Recuérdalo.
No dejes pasar más tiempo.


SÓLO PARA TI:
¿Qué soñabas ser/hacer/tener cuando eras niño? ¿Cuál puede ser una acción concreta que puedes realizar ahora mismo para hacer esos sueños realidad? ¡Cuéntame en los comentarios!

¿Te gustó este artículo? Suscríbete a mi Lista VIP para ser de los primeros en leerlo y recibirlo directamente en tu bandeja de entrada. Además sólo ahí comparto algunas promociones, ofertas ocasionales y regalos que no publico en ningún otro lugar! Suscríbete aquí:

Y si crees que alguien de tus amigos necesita leer esto no dudes en compartirlo. Créeme, te lo agradecerá más de lo que crees.

Con todo mi cariño,

Qué hacer cuando todo parece ir de mal en peor

¡Heeey! ¡Hola! ¿Me buscabas?

Tal vez te preguntarás por qué no aparecí este miércoles muy temprano en la bandeja de entrada de tu correo. Si me sigues en Instagram seguramente habrás visto algo al respecto, si no, aquí te va la historia:

El martes llegué a casa por la noche, puse un poco de aceites esenciales en el difusor de aromas, prendí la computadora, y le di play a la playlist “Peaceful Piano” en Spotify, dispuesto a escribir el blog post de esta semana.

Cuál fue mi sorpresa al abrir la página y ver la pantalla en blanco y unas cuantas palabras que decían:

Este sitio no existe.

-¿Qué? ¿Cómo que no existe?

Cerré la ventana y volví a intentar. Nada.

Fui al sitio del hosting web, sudando frío, y abrí rápidamente mi sesión.

Lo que me temía. Había olvidado pagar la renovación del servidor. Tal vez sepas o no, pero cuando eso sucede no hay nada que hacer. Todo desaparece. Todo.

Los diseños.
Los cursos.
Los blogs.
Todo.

En ese momento estaba entre enojado, triste, y shockeado. ¡¿Cómo se me pudo olvidar?! Realmente no lo podía creer. Todo mi trabajo de meses tirado a la basura por un olvido absurdo.

Quise buscar a quién echarle la culpa, pero la realidad es que yo sabía que nadie tenía la culpa más que yo. Yo era el único responsable de que eso sucediera.

Me tomo un rato digerirlo, y cuando lo hice simplemente respire hondo, cerré los ojos y me dije a mi mismo:

Tato, todo es perfecto.

Ese ha sido mi mantra desde hace algunos años, y en verdad creo que así es.

Todo es perfecto tal y como es.
Todo sucede por alguna razón.

Si esos blogs, esos cursos y todo lo demás que se encontraba ahí desapareció era porque así tenía que ser. Su momento en este plano había terminado. Y me siento agradecido y feliz por eso.

Muchas veces queremos aferrarnos a las cosas, los trabajos, las personas… Pero la realidad es que nada está bajo control realmente, y más importante, nada es para siempre.

Con toda la tecnología que hoy nos rodea somos más acumuladores y apegados que nunca. Cada vez queremos más gigas o terabytes para guardar cosas que probablemente nunca más volvamos a ver. Y eso sólo nos provoca estar atados al pasado y no querer soltar nada.

Hoy estoy agradecido de que todo eso haya pasado ¿sabes por qué? Porque me dio la oportunidad de hacerlo una vez más, y ahora mucho mejor y más rápido gracias a toda la experiencia que adquirí en estos meses que llevamos reuniéndonos aquí todos los miércoles tu y yo. (Si no te has dado una vuelta por el nuevo tatodiaz.com te recomiendo que lo hagas, quedó muy cool!)

Lo importante no es lo que nos pasa, sino como reaccionamos ante lo que nos pasa. Y con esto no quiero echarte ese cuento de que yo nunca me enojo o me pongo triste. #NoSeñoraNo – Al contrario, lo que quiero decir es que se vale enojarse, se vale bajonearse, se vale llorar. Lo que no se vale es que eso te dure días o semanas. Lo hecho está hecho, así que next, lo que sigue. ¿O acaso auto-compadecerte te ha servido alguna vez de algo?

Recuerda, la crisis es oportunidad. Y tú decides si tomas esa oportunidad o la dejas pasar, como muchas otras que has dejado ir.

Yo hoy decido ver el vaso medio lleno ¿y tú?

SOLO PARA TI:

¿Cuál ha sido una de las situaciones más frustrantes de tu vida? ¿Qué hiciste para resolverlo o para cambiar tu perspectiva al respecto? Cuéntame en los comentarios ¡Tengo muchas ganas de saberlo!

Y si quieres leer mi blog desde la comodidad de tu correo electrónico y además recibir contenido exclusivo suscríbete a mi Lista VIP:

Hoy más que nunca te doy gracias por leerme, por estar aquí, y por dejarme entrar en tu vida desde a través de esta pequeña pantalla. Prometo no olvidar pagar de nuevo mi hosting XD

Con todo mi cariño y amor,

Tato

3 tips infalibles para cumplir tus propósitos de año nuevo

¡Hola, hola! ¿Cómo estás?  

Espero hayas tenido una Navidad increíble y que el buen Santa te haya traído esos zapatos que tanto habías querido. Ahora lo que sigue es Año Nuevo ¿estás emocionado? 

Tal vez esto te suene familiar. Es la noche del 31 de diciembre, la estás pasando increíble con tu familia y entre risas, gritos y murmullos escuchas que tu mamá dice: 

¡Ya falta 1 minuto para las campanadas! ¡Vengan todos a tomar sus uvas! 

Dammit. ¡Los propósitos de año nuevo! Se te habían olvidado por completo. 

No tienes ni idea de qué quieres este nuevo año. Entonces empiezas a hacer una lista mental con las cosas que definitivamente deseas: 

-Viajar.  

-Bajar de peso.  

-Dejar el cigarro de una vez por todas. 

“¿Qué más… qué más?” Empieza la cuenta regresiva y tú sigues sin tener idea. 

-Encontrar al amor verdadero. 

-Mudarme. Definitivamente quiero mudarme este año. 

Treeeeesdoooooooosunoooooo…. ¡Feliz año nuevo!” 

OMG. Ya todos acabaron menos tú. Y terminas pidiendo lo que se te ocurra: 

-Un coche nuevo. 

-Empezar a meditar. 

-Comer más sano. 

-Volver a viajar. 

Listo. Lo lograste. Fiu.  

¡Ahora si 2018, agárrate que ahí te voy! 

¿Qué sucede después? Al día siguiente ya no te acuerdas ni siquiera de cuáles eran tus doce propósitos. 

Si esto te ha sucedido alguna vez déjame decirte algo: A todos nos ha pasado. Todos hemos tenido una hermosa lista de propósitos de Año Nuevo que para marzo quedó ya en el olvido. 

Sin embargo esto no tiene que ser así. Sí puedes cumplir tus propósitos navideños. Y es más sencillo de lo que piensas. Créeme. 

Fue gracias a una amiga muy cercana que yo aprendí a hacer que mis 12 deseos realmente se hicieran realidad. Y hoy tú también sabrás como lograrlo. 

Tip #1: Ten una cita contigo mismo. 

Lo primero que te recomiendo es que antes de Año Nuevo escojas un día en el que puedas pasar un par de horas a solas. Puede ser en tu casa, en una cafetería, o en tu restaurante favorito. Tú decide. Vístete como si fueras a tener una cita con el amor de tu vida (que así será, de hecho.) y lleva un cuaderno y una pluma contigo. 

Siéntate y responde estas preguntas: 

¿Cuáles fueron las tres lecciones más grandes que aprendí este año? 

¿Por qué o por quién estoy profundamente agradecido en este año? 

¿Qué quiero lograr, alcanzar o conseguir este nuevo año? ¿Qué me pide mi corazón realmente? 

Una vez que hayas contestado a estas preguntas en tu cuaderno, piensa y escribe cuáles serán tus 4 propósitos de año nuevo. 

Sí. Leíste bien. Cuatro. Este año no tendrás doce interminables deseos que realmente no quieres. Sólo serán esos cuatro que verdaderamente quieres y deseas. Un alivio ¿verdad? 

La razón de por qué este año yo sólo tendré 4 metas es muy sencilla: No quiero sobresaturarme. Quiero enfocarme a que sólo lo que verdaderamente me importa esté en mi mente y en mi lista de prioridades. 

Si quieres que esto funcione para ti debes seguir sólo una regla: No puedes agregar un nuevo propósito hasta que no hayas alcanzado o logrado uno de los existentes. 

Tip #2: Crea tu sueñógrafo. 

Una vez que ya tengas claro qué es lo que quieres alcanzar este año tienes que crear un recordatorio visual. Algo que te lleve constantemente a tus sueños y deseos. 

Yo te recomiendo que hagas un collage de imágenes que tengan que ver con tus 4 propósitos del año (mientras más específicas y claras las fotos, mejor). Por ejemplo, si tu meta este año es bajar de peso escoge fotografías del gimnasio al que irás, de la comida que comerás y de los suplementos que tomarás. (Bonus points: encuentra una foto de tu cuerpo ideal y también agrégala.) 

Una vez que ya lo tengas terminado colócalo como tu fondo de pantalla en tu celular, tablet y computadora. También puedes imprimirla y pegarla en tu cuarto o en tu oficina. La idea es tener siempre presente nuestro “punto de llegada” cuando con el paso de los meses la emoción de inicio de año haya desaparecido –casi- por completo. 

Tip #3: Apóyate en estas herramientas. 

Si eres cómo yo (desorganizado, poco constante y con un talento único para la indisciplina) necesitas ayuda extra para lograr tus propósitos. No te preocupes, no me refiero a contratar instructores ni coaches, lo único que necesitas es conseguir dos cosas: 

-Una agenda 

En mi caso, yo amo un planeador que se llama Passion Planner. Me encanta porque es una combinación de agenda + organizador + coach de vida + cuaderno de notas. Hay diferentes versiones: big-size o de bolsillo, con fechas o sin fechas, ecológicas o no tanto. Si quieres ver cuál es la que yo me compré este año ve el facebook live del unboxing de mi Passion Planner 2018. 

 -Un sistema de medición específico de metas 

Aunque mi Passion Planner tiene una especie de seguimiento de metas semanales, mensuales y semestrales, a mí me gusta complementarlo con un sistema específico de metas. Este sistema se llama Living Your Best Year Ever de Darren Hardy, y es una verdadera joya. 

Este es el tercer año consecutivo que utilizo este sistema y en verdad cada año ha sido mejor que el anterior.  

Living Your Best Year Ever te lleva de la mano desde cómo crear una vida balanceada, cómo establecer metas que sí puedas alcanzar y un sistema de administración de triunfos semanales, mensuales y trimestrales. Lo puedes encontrar en Amazon y en DarrenHardy.com 

¡VOILA! ¡Ya los tienes! Tres tips infalibles para cumplir tus propósitos de año nuevo. Aplícalos y verás que muy pronto tendrás frente a ti a ese nuevo tú más feliz, exitoso y radiante que siempre has querido ver. 

SÓLO PARA TI:

¿Tienes otros tips que me puedan ayudar a mí y a los demás a alcanzar nuestros propósitos de este año? ¡Compártelos en los comentarios!  

¿No te quieres perder ni un solo blog? Suscríbete a mi Lista VIP y recibe cada miércoles el más reciente directo a tu correo electrónico además de ofertas especiales y algunas otras cosillas 🙂